El Diagnóstico de Preventa (DPV): un nuevo marco para asegurar la venta de embarcaciones de segunda mano

Impulsado por la Federación de Industrias Náuticas con el apoyo de la DGAMPA y France Assureurs y presentado oficialmente en el Paris Nautic Show 2025, el Diagnóstico Pre-venta marca una nueva etapa para el mercado de embarcaciones de recreo de segunda mano.


También llamado DPV, este nuevo mecanismo tiene como objetivo regular mejor las transacciones de embarcaciones entre particulares.

El DPV: un nuevo dispositivo para la venta de barcos de segunda mano

Diagnóstico de preventa o DPV: definición

El Diagnóstico de Preventa o DPV es una herramienta de transparencia y prevención: responde a la necesidad expresada durante mucho tiempo tanto por los profesionales como por los navegantes de disponer de un estado fiable de la embarcación de segunda mano antes de su puesta a la venta, sin que ello requiera una peritación completa.

Una herramienta diseñada para garantizar la seguridad de la navegación de recreo

Mientras que decenas de miles de barcos de segunda mano cambian de propietario cada año en Francia, los promotores del proyecto destacan que este nuevo sistema se enmarca en la voluntad de contribuir a la seguridad de la navegación de recreo.

Desde la puesta en marcha del dispositivo a finales de 2025, el DPV permite abordar de antemano la cuestión del estado de las embarcaciones de segunda mano y favorecer una mejor información a los compradores.

Un diagnóstico voluntario financiado por el vendedor

El DPV no es un dispositivo normativo impuesto. No es una inspección técnica ni una obligación legal.


Con el DPV, el proceso es voluntario: es el vendedor quien elige que se realice una inspección de su barco antes de la venta.

La inspección se realiza antes de cualquier transacción, financiada por el vendedor, y permite presentar un estado claro y estructurado de la embarcación a los posibles compradores.

DPV o peritaje marítimo: ¿cuál es la diferencia?

En el contexto de una compraventa de embarcaciones, es esencial distinguir el Diagnóstico de Pre-venta del
peritaje marítimo clásico.
De hecho, a diferencia del peritaje marítimo, el Diagnóstico de Pre-venta:

  • Se basa en un marco de referencia común y una lista mínima de puntos de control.
  • No tiene valor de peritaje.
  • Se basa en un control visual e informativo.


El papel del Diagnóstico de Pre-venta o DPV no es certificar el valor o la conformidad de la embarcación, sino ofrecer una fotografía objetiva de su estado aparente en un momento dado.

Con el Diagnóstico Pre-venta, beneficios para ambas partes


Con la llegada del DPV, los promotores del proyecto desean facilitar las transacciones de los compradores, así como de los vendedores:

  • El comprador está mejor informado, con elementos fácticos sobre la embarcación a motor o
    velero cuya compra está considerando.
  • El vendedor dispone de un medio adicional para valorizar su embarcación, con una herramienta
    que permite objetivar su estado general.

Al servicio de la relación entre ambas partes, el Diagnóstico de Preventa permite establecer un clima de confianza, siempre favorable para la buena realización de una compra-venta.

Se reducen los malentendidos, así como los riesgos de litigios y decepciones post-transacción.

Cambio de propietario

Cambio de motor

Cambio de dirección

Cambio de pabellón

Diagnóstico previo a la venta para embarcaciones de recreo: ¿qué barcos están afectados?

El diagnóstico de pre-venta puede realizarse en cualquier embarcación de recreo.


En la práctica, afecta principalmente a las embarcaciones de recreo de hasta 12 metros, y en particular a las de menos de 9 metros: hasta ahora, estas embarcaciones, muy presentes en el mercado, no eran objeto de una tasación marítima formal en las ventas entre particulares.

¿Quién realiza el diagnóstico de preventa?

El DPV se lleva a cabo a petición del vendedor de la embarcación usada, quien es el encargado de pagar la operación. Pero no cualquiera puede realizar un Diagnóstico Pre-Venta (DPV):

El DPV debe ser realizado por un experto marítimo con al menos tres años de experiencia profesional.

Esto garantiza un nivel de competencia homogéneo y refuerza la credibilidad del diagnóstico tanto para los vendedores como para los compradores.

¿Cómo se realiza un diagnóstico de pre-venta?

El DPV consiste en una verificación visual del barco y de sus principales componentes, sobre la base de hojas de control adaptadas al tipo de unidad. No se realiza ningún desmontaje ni control destructivo.

El diagnóstico puede efectuarse a flote o en tierra, y da lugar a un informe detallado entregado al vendedor.

Diagnósticos homogéneos gracias a un referente común

Para garantizar la coherencia del sistema, la FIN, la DGAMPA y France Assureurs han elaborado un modelo de referencia compartido.

Este modelo define los puntos de control esenciales y establece el marco de actuación de los peritos profesionales, para que los DPV realizados sean siempre neutrales, fiables y de calidad.


No obstante, los expertos marítimos pueden utilizar la herramienta o la metodología de su elección, siempre que respeten este marco común: este enfoque permite flexibilidad operativa y
armonización de las prácticas.

La validez del Diagnóstico Pre-venta o DPV

El Diagnóstico de Preventa de una embarcación tiene una validez limitada a 6 meses. Debe renovarse en caso de que expire el plazo, así como en caso de una nueva puesta en venta del barco a motor o velero.

La opinión de Gilles Chiorri, Experto marítimo – EEA Plaisance – recomendado CESAM

Para Gilles Chiorri, experto marítimo con más de 40 años de experiencia en el ámbito de las embarcaciones de recreo y profesionales, el Diagnóstico de Preventa constituye un avance pragmático y esperado por el mercado.


«Se trata claramente de un diagnóstico que permite al propietario disponer de una fotografía objetiva, estructurada e independiente del estado aparente de su embarcación en un momento dado. En el
segmento principal afectado – el de las unidades de menos de 12 metros – nos encontramos con una flota envejecida, a veces insuficientemente mantenida, y muy activa en transacciones entre particulares. El DPV aporta en este contexto un marco tranquilizador y homogéneo.»


Según él, el interés del dispositivo es doble:

  • Por un lado, para el vendedor: El Diagnóstico de Preventa permite identificar de antemano posibles anomalías o defectos visibles susceptibles de frenar la transacción. Ofrece la posibilidad de realizar las reparaciones prioritarias antes de la puesta en el mercado, de ajustar el precio con total transparencia o de anticipar las preguntas de los compradores. Es también una herramienta de valorización, que demuestra una actitud voluntaria de seriedad y buena fe.

  • Por otro lado, para el comprador: El DPV constituye un primer nivel de información factual. Reduce la asimetría de información entre las partes y permite abordar la transacción con mayor serenidad. Sin sustituir a una peritación completa, ilumina la decisión y contribuye a establecer un clima de confianza.

Gilles Chiorri recuerda sin embargo un punto esencial:

«El Diagnóstico de Preventa no sustituye a una peritación de precompra encargada por el comprador. La peritación marítima sigue siendo un acto técnico profundo, que compromete la responsabilidad del perito, y que puede incluir pruebas, investigaciones complementarias o varada. El DPV se inscribe previamente, como una herramienta de transparencia y de preparación para la transacción.»

En un mercado donde los litigios postventa siguen siendo frecuentes, estima que el DPV contribuye a una profesionalización progresiva de las prácticas:

«Todo enfoque que contribuya a objetivar el estado de un buque antes de la transacción es beneficioso. Protege a las partes, limita las incomprensiones y refuerza la credibilidad global del mercado de segunda mano.»